martes, 13 de junio de 2017

Entre letras

Llevo ya un tiempo redactando un libro, la cual he escrito entre suspiros y alegrías, en ocasiones también hubieron insomnios noches donde no había sueño era cuando más mis versos me venían a cuenta,

Esas noches en las que todo tu alrededor duerme y solo se siente la suave brisa que entra por un rinconcito de la única ventana que tiene mi cuarto oscuro, la pequeña lámpara, que acompaña su bombilla color azulada, las noches largas van muriendo cuando él amanecer se acerca, todos los versos dedicados van palpados en sentimientos, sentimientos puros y llenos de amor al poner la tinta en las hojas en blanco, no sé cuantas noches más de insomnio pasaré, pero Será una historia jamás vivida y poco común.
Ángel^lobo blanco

Hora

Me acordaré de ti
todas las noches a las once!...

En la plaza sin luna de tu ausencia
pronunciaré tu nombre
con el mismo temblor del primer día
todas las noches, a las once!...

Y aunque esté en un café, o en un teatro
o en un duelo, sin que nadie me importe,
te llamaré -subasta de mi pena-
todas las noches a las once...

Y si la gente -¡qué importa la gente!-
no sabe, no comprende, no conoce
lo que es el amor, que aprenda de mis labios
todas las noches a las once...

Que cariño que no es nube, ni melindre,
sino sangre, canción, olvido y monte...
Se quiere así, gritándolo a los vientos,
todas las noches a las once...

Y un día llegará -que Dios me oiga!-
que cuando vaya a pronunciar tu nombre,
tú estés bajo la lluvia de mis besos
a las diez, a las once y a las doce. 

Rafael de León 

domingo, 10 de julio de 2016

Carta a mi amiga

Querida amiga:

Hoy alguien me preguntó cómo estás, y me di cuenta de que no lo sé. No podía decirle qué cosas has estado haciendo. No podía decirle cómo pasas tus días y tampoco lo que es importante para ti últimamente. O quién es importante en tu vida (porque claramente no soy yo). Me di cuenta de que sólo te conocí durante algún tiempo.

El cambio es una cosa curiosa, porque yo solía saberlo todo. Solía hablar contigo todos los días, y me di cuenta de todos tus caprichos, de tus travesuras y aventuras diarias. Caray, yo solía ser parte de ellas. Pero ahora no lo soy, y no lo he sido por un tiempo.

Te fuiste con demasiada gracia de mi vida: hiciste tu reverencia y saliste por la parte izquierda del escenario. Yo estaba en una escena de la obra, y finalmente el telón bajo sobre mí, dejándome en la oscuridad.

¿Sabes? Yo solía echarte de menos. También nuestras bromas, las conversaciones sin sentido, el recuento de lo que hacíamos juntas. ¡Solía extrañar tanto nuestra amistad! Pero nunca sentí que tú me extrañaras o que me echaras de menos, o que recordaras las cosas que hice por ti. Así que, con el tiempo, dejé de extrañarte.Tambien sentia estar enojada. ¡Estaba tan molesta por la forma en que saliste de mi vida y te olvidaste de mi! Me hiciste sentir muy triste y enojada al mismo tiempo; hasta llegue a pensar que te odiaba.

Me tomó un tiempo, pero he llegado a la conclusión de que una amiga no es alguien con quien puedes enviarte mensajes cuando quieras, o cuando necesitas algo. No es alguien con la que puedes tener una pequeña charla en el bar pero no una importante, y definitivamente, no es alguien a quien no le interesa saber quién soy realmente.

Para mí, te has convertido en alguien que conocí alguna vez. No sé si te percataste de ello, pero tú simplemente dejaste de saber quién era yo. Dejaste de preguntarme cómo estaba y, en ese tiempo, he cambiado. Apuesto a que tú no sabes nada acerca de mis últimos tropiezos y triunfos. Y si lo sabes, nunca me has felicitado o me has preguntado si estoy bien.

Me tomó demasiado tiempo darme cuenta de que no debería seguir siendo amiga de personas que nunca me lo preguntan. En palabras más simples, a final de cuentas tú no sabes cómo soy, y jamás te importó preguntarlo.

Pero en caso de que te lo preguntes ahora, no estoy triste. Tampoco estoy furiosa, y no te odio. Simplemente me olvidé. Quizá algún día alguien te pregunte por mí, por cómo estoy. Entonces te resultará obvio que no lo sabes. Espero que ese día me extrañes.

viernes, 8 de julio de 2016

Fue al pasar"

Yo creí que tus ojos anegaban el mundo...Abiertos como bocas en clamor... Tan dolientesque un corazón partido en dos trozos ardientes... parecieron... Fluían de tu rostro profundo

como dos manantiales graves y venenosos...
fraguas a fuego y sombra, ¡tus pupilas!... tan hondas
que no sé desde dónde me miraban, redondas
y oscuras como mundos lontanos y medrosos.


¡Ah, tus ojos tristísimos como dos galerías
abiertas al Poniente!... ¡Y las sendas sombrías
de tus ojeras donde reconocí mis rastros!...

¡Yo envolví en un gran gesto mi horror como en un velo,
y me alejé creyendo que cuajaba en el cielo
la medianoche húmeda de tu mirar sin astros!
- Delmira Agustini